miércoles, agosto 06, 2008

a Claudia, Cecilia y Fabiana (especialmente a Fabiana que ayer fue mama)

Un día hace muchos años… viviendo en La Plata, en mi época de facultad y en medio de una situación podría decirse caótica para mí (aunque yo no era muy conciente y mucho menos estaba preocupada por lo que me pasaba), una persona que hasta ese momento mas que una amiga era solo una conocida, me hizo un ofrecimiento que cambió el rumbo de mi vida.
Fue un ofrecimiento muy generoso, era nada mas y nada menos que ofrecerme un lugar en su casa.. yo acababa de quedarme casi en la calle y por supuesto fiel a mi impulsividad y sin otras opciones que considerar, dije que SI!
Ahí vivía ella, Claudia, con dos amigas más, Fabianita y Cecilia. Las tres estudiaban en Bellas Artes, dos diseño, como yo, y Ceci artes plásticas. Era un departamento lindo, en una linda zona, con patio, y dos habitaciones. A mi me tocó compartirla con Clau. En la otra pieza, la del fondo estaban Cecilia y Fabiana. Nuestra pieza tenía un tablero de dibujo, siempre abarrotado de ropa y unas camas cuchetas, o como le dicen en Mexico, camas literas.
Hasta ese momento de mi vida no habia tenido grandes experiencias en materia de amistades. Tuve amigas en la escuela, pero esto era diferente. Era compartir todo, casa, amigos, mates, teres, ropa y vivencias. Experimenté sentirme acompañada. Que alguién te despierte a las 7 de la mañana con unos mates y unos bizcochitos de grasa antes de ir a la facultad. Que alguién te ayude a cocinar un colchón de arvejas cuando estaba cagada de hambre, que alguién, aunque no sea su onda te acompañe a hacer un recorrido por peñas y fiestas que nada se parecen a lo que casi todos conocemos como fiestas normales ☺
Y así fue… Clau con su manera adorable de ser tan compañera, ella era la de los mates, la de las tardes al sol, la de los chicos del barrio, el rana y su banda, el truco, algún que otro vinito por la noche, algún que otro asadito en el patio, cumpleaños totalmente ebrios de alguna sangría muy mal hecha pero hecha con mucho corazón y muchas, muchísimas ganas, esas ganas que solo pueden salir de un espíritu muy joven y con muchas ganas de festejar, lo que sea, pero festejar.
Fabiana era la ama de casa, ella me enseñó a hacer milanesas, compartió conmigo su exquisito colchón de arvejas que para mí en ese momento era toda una excentricidad culinaria impensable para mi excasa experiencia en la cocina. Ella me hacía sentir importante cuando calcaba mis dibujos y después me hacía reir mucho cuando se enojaba porque se daban cuenta que los había calcado.
Ceci era la callada del grupo.. pero desde que la vi supe que con ella iba a conectar de una manera muy especial, y así fue. Nunca creas que alguien callado es alguien aburrido. Yo no lo creía y con ella lo confirmé. Fiel seguidora de noches de recorridos por la ciudad. Madrugadas frías muy frías caminando de una fiesta a otra, con alguna camiseta blanca, una campera de jean y como mucho alguna bufanda para no sufrir tanto las inclemencias climáticas. Aunque sinceramente, creo que no nos dábamos cuenta del frio ni del viento que a veces hasta te dificutaba caminar. Disfrutábamos enormemente de ser libres, de ir y venir a nuestro gusto, de bailar, de reir y de tener toda una vida en nuestra mira.
Así conocí lo que es tener amigas. En medio de risas y tambien muchas peleas y porque no alguna que otra lágrima, encontré tres lugares a donde ser escuchada, y querida y respetada. Cada una a su manera me dio muchas cosas. Y con ellas fui formándome como mujer.
El tiempo siguió pasando, quizás demasiado rápido. Cada una fue siguiendo su camino. Novios, casas, ciudades, amistades, estudios, gustos, alegrías, tristezas, algunas cosas nos separaron, otras nos juntaron. Fuimos creciendo y las cosas para cada una fueron siendo muy diferentes. Profesiones, amores y hasta países nos vieron agarrar muy diferentes caminos.
Hoy, que ya pasaron años y años y años de caminos recorridos, despedidas lloradas, hombres soñados, ilusiones cumplidas, frustraciones, logros a base de esfuerzos, lágrimas, reencuentros, y otra vez despedidas. Hoy que ya somos 4 mujeres inmensas, en todo sentido. Hoy que las cuatro somos madres. Hoy que las miro a la distancia. Hoy que Fabi, tuvo a su primera hija y me desperté pensando mucho en ustedes. Hoy puedo decirles cuanto las adoro y lo que agradezco a la vida haber dicho que SI, ese dia que estaba casi en la calle, y que no solo encontré una casa, encontré un camino, encontré tres razones que se multiplicaron en miles, encontré tres hermanas, tres seres que le dieron otro sentido a mi vida. Tres espejos a donde me puedo mirar a través de los años y ver lo que fuimos, lo que somos y proyectar una vida a donde siempre tendré tres amigas con las cuales compartir mis sueños. Las quiero tanto que no imagino mi vida sin ustedes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Guau Fer, me mataste, solo tengo lagrimas de emocion, es hermoso que hayas podido poner en palabras nuestra inolvidable experiencia platense y mas que nada nuestra amistad.Gracias por recordarme como empezo todo, por el viaje fugaz hacia el pasado y por confirmarme que, a pesar de lo agitado de nuestras vidas, hemos creado un vinculo invencible al paso del tiempo y las distancias...
te quiero
Cecilia

klo dijo...

ay fer! a mi tambien me mataste, divino lo que escribiste, tan cierto, es como dice ceci, poner en palabras lo que vivimos, hermoso! y gracias! porque vos tambien sos mi espejo, mi hermana, mi compañera a la distancia, qeu no la siento asi, para nada, se que estas, te juro qeu la distancia es solo un impedimiento para darnos un abrazo o tomar un mate, etc, nada mas que eso, te adoro con todo mi corazon y creo que para todos es un momento muy especial, la cuarta del grupo fue mama ayer y casi le costo su vida! pero ahi esta, peleandola! fuerte, feliz, sensible! esperanzada! y de algun modo yo me siento la representante de todas, porqeu soy nada mas que la cara presente....ella sabe que ahi estan